miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulo 7: Kat.


Abrí la puerta de casa. Y tal como lo imaginaba, allí estaba mi madre, cruzada de brazos. Yo nunca suelo llegar tarde.
  • ¿Estás son horas de llegar? - Dijo señalando el reloj que había en el pequeño mueble de la entrada.
  • Mamá, todo tiene explicación.
  • Hija, lo sé todo. Me ha llamado el agente Robin. ¿Qué coño hacías tu en un incendio?
  • Nosotras no lo provocamos, tan sólo pasábamos por allí y vimos que el instituto estaba en llamas. NADA MÁS.
  • Sea quién sea, ha echo una gran estupidez. Tendrás que irte al instituto Madison Norte, ¿lo sabes, no?
  • ¿¡QUÉ!?
  • Empezarás el lunes.

En mi mente tan sólo estaba aquel chico, sí, el de los rizos. Lo odio, pero es tan guapo, tan asdfghjklñ.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por Louis, el amigo de mi hermano.
  • La leche se sirve dentro de la taza, no fuera.
  • ¿Qué? - Estaba en mi mundo, me giré asustada para ver quién me hablaba.- Aah, eres tú, Louis. ¿LOUIS? ¿QUÉ COÑO HACES AQUÍ?
  • Mis padres estarán de viajes por un largo tiempo, así que le dije a tu hermano que si me podía quedar con él. No me gusta estar sólo.
  • Ah, entonces bien.- Dije mientras secaba la leche que se me había caído en la encimera de la cocina.
  • ¿En quién pensabas, pillina? - Puso un tono algo gracioso.
  • ¿Yo? En nadie y Louis, no vuelvas a poner esa voz.- Le aconsejé
  • JAJA, está bien.- Hizo una pausa.- Pero que sepas, que al final, averiguaré que es lo que hay en esa cabezita tan bonita y pequeñita.- Louis podía llegar a ser muy cariñoso conmigo, es como otro hermano más. Lo quiero y aprecio mucho.
  • Já, en tus sueños.
Subí a mi cuarto, me tomé el vaso de leche y me acosté, estaba agotada. Hoy me habían pasado bastantes cosas. Mañana será domingo, y no tendré que madrugar.

Kat, yo te quiero, te necesito a mi lado. Desde el día en que te ví, no he dejado de pensar en tí. Te quiero, más de lo que imaginas. ¿Me perdonarás si hago esto?”

(Lunes)
Me desvelé, y encima en la mejor parte del sueño. Pero, ¿quién era el chico que me decía todo eso? Bah, daba igual, total era un sueño, un simple sueño. Miré el despertador, pensaba que serían las 3 o 4 de la mañana, de lo contrario, 6:47. Bueno, al menos hoy me dará tiempo para desayunar tranquila y no llegar tarde al nuevo instituto. Hice mis “estiramientos” matutinos, también conocido como desperezarse. Busqué mis pantuflas con los pies, me las puse, eche mi pelo hacía atrás y me levanté.
Bajé a la cocina, no había nadie, oscuridad total. Palpé con mi mano la pared para encontrar el interruptor de la luz. ¡Bingo! Todas las luces de la cocina se encendieron.
Cogí mi bol, serví la leche y los cereales.
Alguien bajaba, no le di importancia.
  • Buenos días.
  • Buenos días.
Recogí mi bol, lo lavé y volví a subir a mi cuarto a vestirme. Me decidí por unos vaqueros, mis queridísimos botines y y una camiseta con la parte del hombro derecho caído. Rebusqué mi móvil en el desorden que había en mi cama, le mandé un mensaje a Emy, por si iríamos juntas y así no sentirnos raras al llegar a aquel instituto. A los cinco minutos me lo respondió.
“CLARO, NO ME GUSTARÍA LLEGAR SOLA A UN LUGAR QUE NI SIQUIERA CONOZCO. ¿A LA HORA DE SIEMPRE? :)”

Le respondí.
“LO MISMO PIENSO. A LA HORA DE SIEMPRE. Xx”

Cogí mi bolso, apenas pesaba, pues sólo guardé un cuaderno, bolígrafo, mi móvil, llaves y dinero.
  • ¿A dónde vas con tanta prisa? - Me sujetaron del brazo.
  • Tengo prisa, Lou. ¡ADIÓS ZANAHORIA! - Ese era mi mote para Louis, ZANAHORIA, siempre estaba comiéndose una.
  • ¡ADIÓS ENANA!

A lo lejos, pude divisar a mi preciosa Emy. Nos saludamos y emprendimos nuestro camino al nuevo instituto. A ninguna de las dos nos hacía gracia ir a aquel instituto, éramos las únicas del nuestro que irían a ese, por lo menos vamos juntas.
Llegamos a la gran puerta dónde había un cartel que ponía: “MADISON NORTE”. No sabíamos si entrar o no, todo el mundo se nos quedaba mirando y se escuchaban murmullos de la gente. Listo, teníamos que entrar sí o sí. Por fuera, tenía un aspecto bastante agradable, a saber por dentro. Llegamos a secretaría preguntamos por nuestra clase, la amable señora nos indicó cómo llegar.
  • Y daros prisa, o llegaréis tarde.
  • Gracias.- Respondimos al unísono.
Encontramos nuestra aula, la número 23. Llamamos a la puerta, 5 minutos tarde. ¡Genial!
  • ¿Podemos pasar?
  • Claro, pasen. - Respondió una voz masculina.
  • Lo siento.- Me disculpé.- Pero es que somos nuevas, y bueno... No sabíamos dónde se encontraba nuestra aula.
  • Vamos, busquen asiento, estamos a punto de empezar.
Las filas de asientos estaban de dos en dos, por casualidad habían dos sitios libres, pero apartados cada uno del otro, bastante. Observé los asientos, NO ME LO PODÍA CREER. ¿QUÉ HACE ÉL AQUÍ? Me quedé de piedra, no me movía de la puerta, Emy ya se había sentado, al lado de una chica que parecía muy amable. Y el único sitio que quedaba libre era al lado de ese estúpido engreído. Esta visto que la vida me sonríe, IRONÍA MODO ON.
  • ¿A qué espera para sentarse? No tenemos todo el día.
Me senté, no podía mirarlo a la cara después de todo lo que pasó el sábado. Pasó la hora, aburrida e incómoda. Por fin sonó el esperado timbre del cambio de hora.
Al intentar levantarme, me volví a chocar con él.
  • ¿Qué? ¿Es que tienes por costumbre chocarte conmigo?
  • ¿Sabes? Paso de ti, no te mereces mi atención.
  • Eres TÚ.- dijo resaltando el tú.- quién la busca.
  • JAJAJAJA, no la necesito, paso de la mala compañía.
Se quedó en silencio, parece que esta vez gano yo.
Emy me esperaba en la puerta con cara de: WTF?
  • No es nada, esta vez he ganado yo. Vamos a la siguiente clase, ¿vale?
Asiente.
Y así de aburridas transcurrieron las tres primera horas. Llegó la hora del almuerzo, Emy me dijo que había quedado con la chica que conoció en clase para comer, que yo también fuera.
  • ¡Hola Aria!
  • ¡Hola! ¿Os sentáis?
  • Claro.
Apenas hablaba.
  • ¿Sois nuevas? - Preguntó la chica.
  • Sí.- Respondí con una sonrisa.- ¿Y tú?
  • También, pero no me gusta este sitio. Para nada.- dijo mirando a su alrededor.
A lo lejos se acercaba un chico, creo que conocía a Aria de algo.
  • Aria, volveré tarde a casa. ¿Vale?
  • Ok, pero no te pierdas.- dijo bromeando.- No tengo ganas de ir a buscarte luego.
Todas reímos.
En medio del comedor había un chico que parecía estar perdido. Rubio, ojos azules, bastante guapo.
  • ¿Lo habéis visto?- Interrumpí.
  • ¿El qué?
  • A ese chico, al rubio ese de ahí.
  • Erm, sí. ¿Qué pasa?
  • ¿Qué te mola, eeh? - Bromeó Aria.
  • No para nada.- me puse seria.- Sólo que parece perdido, ¿qué tal si le digo que se siente con nosotras?
  • Me parece bien.
  • A mi también.- se unió Emy.
Me levanté de mi sitio y me acerqué al rubio.
  • ¡Hola!
  • Hola.- contestó tímidamente.
  • ¿Te apetecería sentarte con nosotras?- señalé mi mesa.- Es que te voy un poco forever alone, ejem, quiero decir, solo.
  • Em, pues... Esta bien.- se animó
Nos acercamos a la mesa, las chicas saludaron alegremente a nuestro nuevo amigo, que resulta que también era nuevo y venía de Irlanda. Se llamaba Niall.
Acabamos el primer día de clase bastante bien. Conocimos gente nueva y agradable. Niall y Aria nos acompañaron hasta casa, ellos vivían en la siguiente calle.
Excepto por el inútil ese, que aún no sé cuál es su nombre, todo había ido perfecto.

2 comentarios:

  1. Ooooog me gustaa,me gustaaa! Yo creo que tanto Louis como el rizitos van a estar algo colados por Kat,verdad? Quiero el siguiente,soys bueniisimas y me rio un monton!:))xx

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    1. Aw, gracias amor. Me alegra que te guste. JAJAJAJA, yo también me río mucho mientras escribo el capítulo x) ¿Quién sabe? El amor es el amor.
      Tardaremos un poco en subir el siguiente, estamos en semana de exámenes -.-
      Besitos.- Alanis :)

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