Abrí la puerta de casa. Y tal como lo
imaginaba, allí estaba mi madre, cruzada de brazos. Yo nunca suelo
llegar tarde.
- ¿Estás son horas de llegar? - Dijo señalando el reloj que había en el pequeño mueble de la entrada.
- Mamá, todo tiene explicación.
- Hija, lo sé todo. Me ha llamado el agente Robin. ¿Qué coño hacías tu en un incendio?
- Nosotras no lo provocamos, tan sólo pasábamos por allí y vimos que el instituto estaba en llamas. NADA MÁS.
- Sea quién sea, ha echo una gran estupidez. Tendrás que irte al instituto Madison Norte, ¿lo sabes, no?
- ¿¡QUÉ!?
- Empezarás el lunes.
En mi mente tan sólo estaba aquel
chico, sí, el de los rizos. Lo odio, pero es tan guapo, tan
asdfghjklñ.
Mis pensamientos fueron interrumpidos
por Louis, el amigo de mi hermano.
- La leche se sirve dentro de la taza, no fuera.
- ¿Qué? - Estaba en mi mundo, me giré asustada para ver quién me hablaba.- Aah, eres tú, Louis. ¿LOUIS? ¿QUÉ COÑO HACES AQUÍ?
- Mis padres estarán de viajes por un largo tiempo, así que le dije a tu hermano que si me podía quedar con él. No me gusta estar sólo.
- Ah, entonces bien.- Dije mientras secaba la leche que se me había caído en la encimera de la cocina.
- ¿En quién pensabas, pillina? - Puso un tono algo gracioso.
- ¿Yo? En nadie y Louis, no vuelvas a poner esa voz.- Le aconsejé
- JAJA, está bien.- Hizo una pausa.- Pero que sepas, que al final, averiguaré que es lo que hay en esa cabezita tan bonita y pequeñita.- Louis podía llegar a ser muy cariñoso conmigo, es como otro hermano más. Lo quiero y aprecio mucho.
- Já, en tus sueños.
Subí a mi cuarto, me tomé el vaso de
leche y me acosté, estaba agotada. Hoy me habían pasado bastantes
cosas. Mañana será domingo, y no tendré que madrugar.
“Kat, yo te quiero, te necesito a
mi lado. Desde el día en que te ví, no he dejado de pensar en tí.
Te quiero, más de lo que imaginas. ¿Me perdonarás si hago esto?”
(Lunes)
Me desvelé, y
encima en la mejor parte del sueño. Pero, ¿quién era el chico que
me decía todo eso? Bah, daba igual, total era un sueño, un simple
sueño. Miré el despertador, pensaba que serían las 3 o 4 de la
mañana, de lo contrario, 6:47. Bueno, al menos hoy me dará tiempo
para desayunar tranquila y no llegar tarde al nuevo instituto. Hice
mis “estiramientos” matutinos, también conocido como
desperezarse. Busqué mis pantuflas con los pies, me las puse, eche
mi pelo hacía atrás y me levanté.
Bajé a la cocina,
no había nadie, oscuridad total. Palpé con mi mano la pared para
encontrar el interruptor de la luz. ¡Bingo! Todas las luces de la
cocina se encendieron.
Cogí mi bol, serví
la leche y los cereales.
Alguien bajaba, no
le di importancia.
- Buenos días.
- Buenos días.
Recogí mi bol, lo
lavé y volví a subir a mi cuarto a vestirme. Me decidí por unos
vaqueros, mis queridísimos botines y y una camiseta con la parte del
hombro derecho caído. Rebusqué mi móvil en el desorden que había
en mi cama, le mandé un mensaje a Emy, por si iríamos juntas y así
no sentirnos raras al llegar a aquel instituto. A los cinco minutos
me lo respondió.
“CLARO, NO ME
GUSTARÍA LLEGAR SOLA A UN LUGAR QUE NI SIQUIERA CONOZCO. ¿A LA HORA
DE SIEMPRE? :)”
Le respondí.
“LO MISMO PIENSO.
A LA HORA DE SIEMPRE. Xx”
Cogí mi bolso,
apenas pesaba, pues sólo guardé un cuaderno, bolígrafo, mi móvil,
llaves y dinero.
- ¿A dónde vas con tanta prisa? - Me sujetaron del brazo.
- Tengo prisa, Lou. ¡ADIÓS ZANAHORIA! - Ese era mi mote para Louis, ZANAHORIA, siempre estaba comiéndose una.
- ¡ADIÓS ENANA!
A lo lejos, pude
divisar a mi preciosa Emy. Nos saludamos y emprendimos nuestro camino
al nuevo instituto. A ninguna de las dos nos hacía gracia ir a aquel
instituto, éramos las únicas del nuestro que irían a ese, por lo
menos vamos juntas.
Llegamos a la gran
puerta dónde había un cartel que ponía: “MADISON NORTE”. No
sabíamos si entrar o no, todo el mundo se nos quedaba mirando y se
escuchaban murmullos de la gente. Listo, teníamos que entrar sí o
sí. Por fuera, tenía un aspecto bastante agradable, a saber por
dentro. Llegamos a secretaría preguntamos por nuestra clase, la
amable señora nos indicó cómo llegar.
- Y daros prisa, o llegaréis tarde.
- Gracias.- Respondimos al unísono.
Encontramos nuestra
aula, la número 23. Llamamos a la puerta, 5 minutos tarde. ¡Genial!
- ¿Podemos pasar?
- Claro, pasen. - Respondió una voz masculina.
- Lo siento.- Me disculpé.- Pero es que somos nuevas, y bueno... No sabíamos dónde se encontraba nuestra aula.
- Vamos, busquen asiento, estamos a punto de empezar.
Las filas de
asientos estaban de dos en dos, por casualidad habían dos sitios
libres, pero apartados cada uno del otro, bastante. Observé los
asientos, NO ME LO PODÍA CREER. ¿QUÉ HACE ÉL AQUÍ? Me quedé de
piedra, no me movía de la puerta, Emy ya se había sentado, al lado
de una chica que parecía muy amable. Y el único sitio que quedaba
libre era al lado de ese estúpido engreído. Esta visto que la vida
me sonríe, IRONÍA MODO ON.
- ¿A qué espera para sentarse? No tenemos todo el día.
Me senté, no podía
mirarlo a la cara después de todo lo que pasó el sábado. Pasó la
hora, aburrida e incómoda. Por fin sonó el esperado timbre del
cambio de hora.
Al intentar
levantarme, me volví a chocar con él.
- ¿Qué? ¿Es que tienes por costumbre chocarte conmigo?
- ¿Sabes? Paso de ti, no te mereces mi atención.
- Eres TÚ.- dijo resaltando el tú.- quién la busca.
- JAJAJAJA, no la necesito, paso de la mala compañía.
Se quedó en
silencio, parece que esta vez gano yo.
Emy me esperaba en
la puerta con cara de: WTF?
- No es nada, esta vez he ganado yo. Vamos a la siguiente clase, ¿vale?
Asiente.
Y así de aburridas
transcurrieron las tres primera horas. Llegó la hora del almuerzo,
Emy me dijo que había quedado con la chica que conoció en clase
para comer, que yo también fuera.
- ¡Hola Aria!
- ¡Hola! ¿Os sentáis?
- Claro.
Apenas hablaba.
- ¿Sois nuevas? - Preguntó la chica.
- Sí.- Respondí con una sonrisa.- ¿Y tú?
- También, pero no me gusta este sitio. Para nada.- dijo mirando a su alrededor.
A lo lejos se
acercaba un chico, creo que conocía a Aria de algo.
- Aria, volveré tarde a casa. ¿Vale?
- Ok, pero no te pierdas.- dijo bromeando.- No tengo ganas de ir a buscarte luego.
Todas reímos.
En medio del
comedor había un chico que parecía estar perdido. Rubio, ojos
azules, bastante guapo.
- ¿Lo habéis visto?- Interrumpí.
- ¿El qué?
- A ese chico, al rubio ese de ahí.
- Erm, sí. ¿Qué pasa?
- ¿Qué te mola, eeh? - Bromeó Aria.
- No para nada.- me puse seria.- Sólo que parece perdido, ¿qué tal si le digo que se siente con nosotras?
- Me parece bien.
- A mi también.- se unió Emy.
Me levanté de mi
sitio y me acerqué al rubio.
- ¡Hola!
- Hola.- contestó tímidamente.
- ¿Te apetecería sentarte con nosotras?- señalé mi mesa.- Es que te voy un poco forever alone, ejem, quiero decir, solo.
- Em, pues... Esta bien.- se animó
Nos acercamos a la
mesa, las chicas saludaron alegremente a nuestro nuevo amigo, que
resulta que también era nuevo y venía de Irlanda. Se llamaba Niall.
Acabamos el primer
día de clase bastante bien. Conocimos gente nueva y agradable. Niall
y Aria nos acompañaron hasta casa, ellos vivían en la siguiente
calle.
Excepto por el
inútil ese, que aún no sé cuál es su nombre, todo había ido
perfecto.
Ooooog me gustaa,me gustaaa! Yo creo que tanto Louis como el rizitos van a estar algo colados por Kat,verdad? Quiero el siguiente,soys bueniisimas y me rio un monton!:))xx
ResponderEliminarAw, gracias amor. Me alegra que te guste. JAJAJAJA, yo también me río mucho mientras escribo el capítulo x) ¿Quién sabe? El amor es el amor.
EliminarTardaremos un poco en subir el siguiente, estamos en semana de exámenes -.-
Besitos.- Alanis :)