Al despedirme de Kat, Aria y Niall me fui a mi casa. Había sido un día agotador así que mi plan era simplemente tumbarme en mi cama y escuchar música. Por desgracia no iba a ser así, este nuevo instituto era muy estricto y nos habían mandado toneladas de deberes. Subí a mi cuarto, solté mi bolso me quité los zapatos y me senté dispuesta a hacer los deberes de historia, matemáticas, francés…. No puedo hacer todo esto, esto no es humano. Cogí mi mp3 y empecé a escuchar las nuevas canciones de Taylor Swift de su álbum RED. Al son de la música escribía los números de las ecuaciones de matemáticas.
Después de dos horas eternas y sin distracciones por fin terminé de hacer todas las tareas. Ya eran las 19:00 y no tenia nada que hacer. La puerta se abre y aparece mi madre con una sonrisa.
- Hola, mamá.
- Hola, Emily. ¿Podrías ir a comprarme unas cosas? Me duele mucho la cabeza.
- Esta bien.
- Toma la lista, es poco y comprarte lo que quieras si hay algo que te guste.
- Vale, muchas gracias.
Cogí mi bolso y me volví a poner los zapatos pero esta vez cogí una rebeca ya que raramente hacía un poco de fresco.
- Adiós, mamá. Vuelvo en 1 hora
Sin escuchar respuesta dí un portazo y puse rumbo al centro comercial podría ir perfectamente al super de la esquina, pero tenia mucho tiempo y quería tomar un poco el aire fresco. Al caminar me cruzaba continuamente a personas que se me quedaban mirando como si tuviese un unicornio aplastado en la cara. ¿Que les pasaba? Siempre igual, odiaba esta sociedad. Entré al centro comercial y entré a una tienda de ropa. Cogí un vestido precioso y fui a probármelo Abrí el probador y mi dignidad se fue por el retrete. Tenía toda la cara llena de tinta de boli. Me metí dentro y busque rápidamente una toallita húmeda de repuesto que siempre llevo en el bolso. Como la suerte siempre me sonríe no encontraba la toallita. Empece a frotarme con las manos pero nada. Así que decidí ir al baño del centro comercial. Deje el vestido allí y fui corriendo al baño. Iba con la cabeza agachada rezando para no encontrarme a nadie conocido. Y otra vez la suerte me sonrió. Me choque con alguien y caí de espaldas clavándome una maceta en la espalda.
- Ahhhhhh
Grite de dolor.
- Dios mio, ¿estás bien, Emy?
- ¿Como sabes mi nombre? ¿Quien eres? ¿ Que ha pa…
- Emy, Emy vamos despierta
Abrí los ojos muy despacio. Estaba tumbada en un banco con la cabeza echada sobre el. La levanté mirando hacia el cielo y pude observar unos ojos enormes y marrones. Me sonaban. Esta muy mareada pero pude observar quien era.
- ¿ Zayn?
- Si, soy Zayn y tu eres Emy
- Se quien soy, ¿Qué ha pasado?
- Si lo dice por ti parece que un pulpo te ha escupido JAJAJ
- ¿Qué? Ahh joder
Me levante del banco rápidamente y le di la espalda. Recordé que tenia la cara hecha un asco.
- ¿Qué haces?
- Me voy Zayn
- ¿Por qué? Tienes que descansar
- Tengo la cara hecha un asco
- ¿Y que? Anda, date la vuelta
Me coge del hombro y me da la vuelta. Saca un pequeño pañuelo y empieza a limpiarme la cara.
- Es la segunda vez que te ayudo. ¿Que harías sin mi?
Yo no le conteste y me limite a mirar al suelo con una ligera sonrisa.
- Ya está, ya estás limpia.
- Muchas gracias Zayn. Pero no solo por esto, también por lo del incendio no te lo pude agradecer ya que te fuiste muy repentinamente.
- Lo se, tenia mucha prisa. Como ahora, ya es hora de irme, ha sido un placer pero nos vemos mañana.
- ¿Cómo que mañana?
- Estamos en la misma clase en Madison Norte.
- ¿Ah si? Pues yo no te he visto
- Hoy estaba enfermo y no pude ir.
- ¿Entonces como sabes que voy a tu clase?
- Es un misterio, bueno venga te lo cuento. Mi amigo Harry me contó que hay dos chicas nuevas y una de ellas era la estúpida que se tropezó en la calle y luego tuvieron una discusión en un restaurante. Se llamaba Kat y después de unas horas deduje que la otra chica serias tu.
- Chico listo.
- Si.
- Bueno yo ya me voy, muchas gracias por todo y nos vemos mañana.
- De nada, preciosa.