- ¿Qué pasa mamá, que querías?
- Ah, hola Emily cariño, al final los tíos no vienen mañana, vienen hoy para quedarse a dormir así que prepárate que vamos a salir a cenar.
- Puff vale.
Subí a mi habitación y me tomé una ducha. Después me vestí. Me puse unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes que ponía "Be Mine" . Cogí mis sandalias y mi bolso,
aunque solo llevaba mi móvil.
Ya llegó la hora y mis tíos llegaron, mi tío me dio un beso que me raspó con su barba de una semana y me dejó la mejilla roja y mi tía me dejó su pintalabios rojo señalado en la cara.
Cuando llegamos al restaurante cogimos mesa, nos sentamos y pedimos las bebidas y la comida. Mi tía ya empezó el tema de conversación de política y ya no pararían hasta acabada la noche. Cogí mi móvil y empecé a chatear con mi amiga Kat. Ella se reía de mí, se creía que me libraría de mis tíos, pero no. De pronto me llega un mensaje de bluetooth. ¿Desea abrirlo? Ponía en la pantalla. ¿Qué? ¿Qué es esto? Una broma pesada seguro, miré a mi alrededor pero no veía a nadie mirándome. Decidí abrirlo, que más da, va a ser lo más interesante de la noche. Lo abrí y era una nota en la que ponía: Odio las cenas familiares, ¿te sales preciosa? Mira a tu derecha.
Al leer eso las manos se me pusieron sudorosas, y la respiración se me entre cortaba. Como decía el mensaje, miré a mi derecha y había un chico de espaldas. Un chico alto, moreno. Se dio la vuelta lentamente, me miró y me sonrió seguido de un gesto de su mano señalando la puerta. Iba a ser una locura pero decidí saltarme las reglas y le dije a mi madre que iba a salir fuera para tomar el fresco mientras traían el 2º plato.
Salí disimulando. Abrí la puerta y allí estaba.
El resto de la noche solo estuvimos hablando del precio de los pisos. Que interesante con mucha ironía. Ojalá estuviera aquí Kat.
Ya era hora de irnos. Dejamos el restaurante y al salir allí estaba otra vez. Era Zayn, seguía en la puerta después de haberme ido. Me vio y me puso cara de lo siento, pero no le hice caso y me dirigí al coche.
¿Qué hacía allí? ¿Se quedo allí toda la hora? Bueno da igual, me da igual ese idiota. Llegué a mi casa y para colmo me tocaba dormir en el sofá ya que mi tía dormía en mi cama. Me tumbé y me dormí. Lo mejor de todo es que mañana iba a ver a Kat y era Sábado.
Ya llegó la hora y mis tíos llegaron, mi tío me dio un beso que me raspó con su barba de una semana y me dejó la mejilla roja y mi tía me dejó su pintalabios rojo señalado en la cara.
Cuando llegamos al restaurante cogimos mesa, nos sentamos y pedimos las bebidas y la comida. Mi tía ya empezó el tema de conversación de política y ya no pararían hasta acabada la noche. Cogí mi móvil y empecé a chatear con mi amiga Kat. Ella se reía de mí, se creía que me libraría de mis tíos, pero no. De pronto me llega un mensaje de bluetooth. ¿Desea abrirlo? Ponía en la pantalla. ¿Qué? ¿Qué es esto? Una broma pesada seguro, miré a mi alrededor pero no veía a nadie mirándome. Decidí abrirlo, que más da, va a ser lo más interesante de la noche. Lo abrí y era una nota en la que ponía: Odio las cenas familiares, ¿te sales preciosa? Mira a tu derecha.
Al leer eso las manos se me pusieron sudorosas, y la respiración se me entre cortaba. Como decía el mensaje, miré a mi derecha y había un chico de espaldas. Un chico alto, moreno. Se dio la vuelta lentamente, me miró y me sonrió seguido de un gesto de su mano señalando la puerta. Iba a ser una locura pero decidí saltarme las reglas y le dije a mi madre que iba a salir fuera para tomar el fresco mientras traían el 2º plato.
Salí disimulando. Abrí la puerta y allí estaba.
- ¿Eres el que me ha mandado el mensaje?
- Ah si, hola he sido yo. He venido de cena familiar y las odio, he visto que estabas igual y me he lanzado.
- ¿Y como sabías que esa era yo?
- -Ah bueno, solo he probado, no tenía nada que perder y parece que he acertado. Soy Zayn, encantado.
- Me llamo Emily, encantada. Perdona pero ya me tengo que entrar, mi madre me llama.
- Típico
- ¿El qué?- Dije algo molesta.
- Qué una niñata como tu, no quiera estar con un chico como yo.
- Perdona, pero yo no soy ninguna niñata, y si me permites me marcho, no quiero pelearme con un idiota.
El resto de la noche solo estuvimos hablando del precio de los pisos. Que interesante con mucha ironía. Ojalá estuviera aquí Kat.
Ya era hora de irnos. Dejamos el restaurante y al salir allí estaba otra vez. Era Zayn, seguía en la puerta después de haberme ido. Me vio y me puso cara de lo siento, pero no le hice caso y me dirigí al coche.
¿Qué hacía allí? ¿Se quedo allí toda la hora? Bueno da igual, me da igual ese idiota. Llegué a mi casa y para colmo me tocaba dormir en el sofá ya que mi tía dormía en mi cama. Me tumbé y me dormí. Lo mejor de todo es que mañana iba a ver a Kat y era Sábado.
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