domingo, 23 de septiembre de 2012

Capítulo 1: Kat.


El reloj marcaba las 7.30 de la mañana “¡Oh no!” pensé. Era viernes y tenía que ir al instituto. Me lavanté lo más rápido posible. Corrí al cuarto de baño pero ya estaba ocupado.
  • ¿¡Puedes abrir la puerta porfavor!? Voy a llegar tarde al insti.- Grité a mi hermano mientras daba golpes en la puerta para que abriera.
  • Lo siento, pero hay algo que se llama MADRUGAR.
  • Pff, eres insoportable.- Le grité irritada.
Bajé corriendo las escaleras y me dirigí a la cocina con la esperanza de que mi madre haya dejado el desayuno preparado como de costumbre, pero no, para mi desgracia y justo hoy no lo había echo. Dado las circunstancias y que llegaría tarde al insti, abrí la nevera, cogí el cartón de leche lo serví en una taza, me daba igual si estaba muy fría, y me la tomé de un trago.
Volví a subir las escaleras, esta vez, mi hermano ya no estaba en el cuarto de baño “¡Bien¡” me dije a mí misma, corrí a mi cuarto cogí mi ropa y entré al baño. Me vestí, me cepillé los dientes. Cogí mi mochila y sale corriendo hacía la calle. 8.00 am. EMILY, joder, había quedado con Emily para irnos juntas. Ya era demasiado tarde y no creo que me siga esperando. Iba caminando lo más rápido posible, el esfuerzo ya era en vano, pues la primera hora ya habría empezado, no sé que excusa le pondría a la profesora de Sociales. Mientras me dirgía al insti lo más rápido posible, dicidí escribirle un mensaje a Emily: “Cariño lo siento, pero pensaba que era sábado y me he levantado un poco tarde. No volverá.... el mensaje quedó a medias.
No me dí cuenta de que alguien venía hacía mí, así que nos tropezamos.
  • ¿¡Pero qué te pasa!? ¿ES QUE NO MIRAS POR DÓNDE VAS? - dije mientras me levantaba y buscaba con la mirada mi móvil.
  • Ha sido culpa tuya. Por si no lo sabías, cuando vas por la calle se mira por donde vas no a la pantalla del móvil.
  • Si, si lo que tú digas. Como no encuentre mi móvil me lo pagas. Y lo digo enserio.- Dije toda cabreada. Es la primera vez que me ponía así.
  • Toma, aquí. Aparte de mal educada, ciega.- Me entregó el móvil y se fue.
  • ¡PERO SERÁS CAPULLO!- Grité, aunque creo que no me esuchó ya se había marchado.

Llegué al insituto. POR FIN. Busqué mi clase. Antes de entrar me lo pensé un poco. ¿Qué hago? ¿Me espero al cambio de clase o entro ahora? Escogí la opción 2, pues por ahí venía el director.
  • ¿Se puede? - Pregunté con inseguridad.
  • Pase. - Fue lo único que escuché.
Todas las mirada iban dirigidas hacía mí. ¿¡Pero es que nunca han visto llegar a alguien tarde!?
  • Señorita Smith, ¿sabe usted que ha llegado tarde?
  • Sí, profesora, lo sé. Le prometo que no volverá a pasar.
  • Por ser su primera vez. No importa. Anda, siéntese.
Asentí con la cabeza.
Busqué mi sitio, al lado de Emily. Ella me miró, por su mirada pude ver que estaba un poco molesta. Yo solo le delvolví la mirada y le murmuré: “Luego te lo explico”. Asintió.
Pasaron las horas. Al fin llegaron las 2.30 pm. Salimos de clase. Emily y yo vivíamos muy cerca una de la otra así que siempre volvíamos juntas a casa.
  • ¿Pero que te ha pasado? Tú nunca llegas tarde.
  • De verdad que no lo sé. Hoy ha sido el peor día de mi vida. Y para colmo, me he chocado con un idiota.
  • ¿Un idiota? - Preguntó Emily un poco desconcertada.
  • Sí, pff, es un maleducado. Se tropieza conmigo y encima no me dice ni perdón. Además, va y me insulta. Me pone histérica.
  • Cambiemos de tema, ¿va? - La miré y le sonreí. Eso es un sí por mi parte.- Hoy mis padres no están en casa, y no me apetece comer sola. ¿Te importa si comemos juntas?
  • ¡Qué va! Cariño, no hace falta que me lo preguntes. Tan sólo ven.

Llegamos a casa, no había nadie, me imagino que Carl (mi hermano mayor) estaría con su amigo Louis y mi madre trabajando, como de costumbre.
Preparé la comida: spaghettis. Pusimos la TV y almorzamos. Después, subimos a mi cuarto y adelantamos unos deberes. Emily recibió una llamada, creo que era su madre, así que tuvo que irse.
La acompañé hasta su casa.
  • ¿Qué tal si quedamos mañana?
  • Claro.- Respondió Emily.- Mañana vienen mis tíos y son unos plastas. Cualquier cosa antes que pasa la tarde con ellos
  • ¡Oooh, cuánto amor familiar! - dije con sarcasmo y las dos empezamos a reírnos.- Paso por tí a las 5, ¿va?
  • Va, nos vemos mañana.- Y se despidió de mí con 2 besos.
  • ADIIIIIIIIOOOOOS.- Grité mientras me iba y me despedía de ella con la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario